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¿Crear una empresa o ser autónomo? Recomendaciones

Los emprendedores siempre han tenido este dilema en el momento de ejecutar su idea de negocio, crear una empresa o darse únicamente de alta como autónomo. Ambas tienen sus ventajas y desventajas y a continuación vamos a explicar todos los entresijos.

En primer lugar hablaremos de los autónomos, es la forma más fácil de canalizar una actividad económica. Únicamente nos tenemos que dar de alta a hacienda y simultáneamente darnos de alta a la Seguridad Social. Se puede hacer online con nuestro certificado digital, a través de las oficinas de la Agencia Tributaria y posteriormente de la Seguridad Social e incluso en cualquier punto PAE (Punto de Atención al Emprendedor).

Actualmente si nunca has sido autónomo o hace más de 3 años que no eres autónomo, tienes bonificación en la cuota “la tarifa plana” y pagar únicamente cada mes 60€. De la misma forma que se da de alta como autónomo se puede dar de baja con los mismos pasos. Esta sencillez de trámites permite una fácil entrada y una fácil salida de una actividad empresarial.

Existe jurisprudencia que determina que alguien que no consiga ganar más que el Salario Mínimo Interprofesional en España no tiene que pagar la cuota de autónomos de la Seguridad Social, no obstante actualmente no lo respalda ninguna ley, con lo que si se opta por esta opción y existe una inspección de trabajo de entrada puede haber sanciones y posteriormente se debe recurrir, así que cuidado con ello.

La ventaja de la reducción de la cuota en la Seguridad Social es una ventaja para empezar tu actividad siendo autónomo, así como la sencillez de apertura y de cierre.

No obstante si se quiere crecer, el mercado acostumbra a valorar la imagen corporativa a través de una entidad mercantil porque de entrada el consumidor no sabe si detrás de tu negocio hay solo una persona trabajando o hay un equipo más amplio, das visión de un equipo sólido que si tu como autónomo estás enfermo hay alguien más detrás. Además al ser un autónomo no estás obligado a publicar las cuentas anuales de la contabilidad, con lo que tus proveedores no tienen constancia de tu contabilidad y con lo que te afecta en tu financiación de los proveedores, seguramente lo tendrás que pagar al contado o por anticipado, en lugar de pagarlo a 30 o 60 días.

Tributas por un tipo impositivo variable según la cantidad de ingresos de cada año, siendo el tipo marginal mayor del 50% del total de los beneficios. Y finalmente, toda la responsabilidad recae de forma personal. Significa que cualquier daño que pueda producir el negocio lo cubre el autónomo de forma personal con todos sus bienes personales. Siempre se puede asegurar con un seguro de responsabilidad civil pero si el importe asegurado es inferior al importe de indemnización entonces se deberá pagar con tus bienes personales cosa que en una empresa mercantil esto no pasa.

En segundo lugar hablaremos de las empresas mercantiles, una sociedad es un poco más compleja de crearla, pero no tanto como la gente se piensa se puede llegar a crear en 24 horas pero es obligatorio pasar por un notario con lo que encarece el proceso y posteriormente la gestión administrativa es más compleja con lo cual un poco más cara.

No es tan fácil cerrarla como un autónomo porque se debe liquidar la sociedad y se deberá pasar por un notario, pero la solución para evitar pasar por el notario es dejarla “dormida” es decir sin actividad, por si más adelante se quiere retomar la actividad mercantil y finalmente al crear una sociedad se debe poner como mínimo a un administrador y ese administrador tiene que estar dado de alta como autónomo solo en la Seguridad Social, el problema es que no se puede acoger a la bonificación de los 60€, debe tributar como autónomo societario y la cuota mínima es de 350€ cada mes.

Se necesita una inversión mínima de 3.000€ que puede ser en efectivo o no, pero no os preocupéis porque se puede invertir vuestro propio ordenador y valorarlo en 3.000€ sin necesidad de un perito o de que el notario os cuestione dicha valoración.

No obstante lo mencionado, los gastos de constitución pueden llegar a ser realmente bajos, pero por otra parte creando una empresa se crea una entidad corporativa que hace parecer que tu empresa sea una entidad más grande y que el mercado suele valorar de forma más positiva que la de un autónomo.

Al ser una sociedad se debe publicar la contabilidad en el Registro mercantil con lo que si los números son positivos, tus proveedores te financiarán a 30 o 60 días. Una empresa te permite elaborar una estrategia fiscal de forma legal y teniendo en cuenta unos parámetros de Hacienda pero si de entrada todos tus ingresos los factura la sociedad y el administrador tiene un sueldo fijo y el resto de tus beneficios se quedan en la sociedad, siempre sabrás que nunca tendrás un tipo impositivo superior al 25% y es lineal aunque tengas muchos beneficios y tu como administrador solo pagarás IRPF por tu sueldo, llegando a producir un ahorro fiscal considerable. Y finalmente la responsabilidad de la empresa, siempre que se demuestre que no ha habido una negligencia del administrador, lo asumirá íntegramente la empresa quedando limitada a la cantidad invertida en la empresa, nunca dicha responsabilidad se derivará a tus cuentas personales.

¿Ahora y con todo esto, con qué te quedas? ¿Necesitas que te echemos una mano con la constitución de tu sociedad? ¡No dudes en contactarnos!